domingo, 24 de abril de 2016

Jorge Dimitrov en Bucarest, II Congreso del Partido Social Democrata de Rumania de junio de 1913

El 29 y el 30 de junio de 1913 tuvo lugar en la Sala Oppler de Bucarest el II Congreso del Partido Socialdemócrata de Rumanía y de la Unión de Sindicatos, con la presencia de delegados de la mayoría de los paises de los Balcanes.

El mes de mayo anterior había llegado a su fin la Primera Guerra Balcánica, enfrentamiento bélico que tuvo lugar en 1912-1913 entre las naciones balcánicas reunidas en la Liga Balcánica (Serbia, Bulgaria, Montenegro y Grecia) contra el Imperio otomano, con la victoria de los primeros. El 30 de mayo de 1913 se firmaría el Tratado de Londres, que establecería el reparto territorial entre los vencedores. Un reparto que no contentaría a ninguno, y que daría lugar, poco después, en julio de ese mismo año, a la Segunda Guerra Balcánica.

La Segunda Guerra Balcánica fue un breve conflicto que enfrentó en el verano de 1913 a Bulgaria con sus antiguos aliados de la Liga Balcánica, con Rumanía y el Imperio otomano, del que salió derrotada.4 La guerra llevó a un nuevo tratado de paz, el Tratado de Bucarest que modificó el reparto territorial acordado en el reciente Tratado de Londres que había puesto fin a la Primera Guerra Balcánica en la que la Liga había derrotado a los otomanos.

Dimitrov resume las consecuencias de la guerra con estas palabras: "La burguesía y las monarquías de los países de la Alianza balcánica desataron, sin embargo, la guerra interaliada por la partición de los territorios conquistados. Las tropas búlgaras atacaron a los ejércitos de Grecia, Servia y Montenegro. Al mismo tiempo, nuestro territorio fue invadido por las tropas de Turquía y Rumania. El gobierno de Bulgaria se vio forzado a pedir el cese de las hostilidades. Fue firmado el Tratado de paz de Bucarest, que legalizó la anexión de tierras búlgaras por parte de los países vecinos de Bulgaria. El pueblo búlgaro sufrió su primera catástrofe nacional" ( La guerra balcánica y el movimiento obrero. 1913, Rabotnicheski Vestnik, núm. 25).

Es en medio de estas dos partes de las Guerras Balcánicas, antesala de la Primera Guerra Mundial, cuando se celebra el Congreso del PSDR en Bucarest, que tendrá una importancia especial por el contexto internacional en el que se desarrolla. Como se explica en la revista de aquel partido, Calendarul Muncii (El calendario del trabajo), "Era la primera manifestación internacional en Rumanía. Los Partidos socialistas de los estados vecinos enviaron delegados a nuestro congreso, lo que manifiesta la solidaridad que une a los trabajadores de todos los paises".

En ella, sin duda, se debatió la preparación de la clase trabajadora rumana para la lucha de clases que se acrecentaba, dentro de la Federación Balcánica, una de las propuestas principales de los socialistas búlgaros, encabezados por Gheorghe Dimitrov y su colaborador, búlgaro asentado en Rumania, Cristian Rakovsky, miembro activo del Partido Socialdemócrata Rumano.

En la fotografía de los asistentes al Congreso se puede ver al que más tarde sería Presidente del Comitern, la Internacional Comunista, Dimitrov, colocado el segundo por la derecha de la fila superior. Como sabemos, Dimitrov se unió el Partido de los Trabajadores búlgaros socialdemócratas en 1902, y en 1903 formó el Partido Obrero Socialdemócrata de Bulgaria, y en 1919 el Partido Comunista de Bulgaria en 1919. De 1904 a 1923, fue secretario de la Federación de Sindicatos, y en 1915 fue elegido miembro del Parlamento de Bulgaria y se opuso a la votación de un nuevo crédito de guerra, por lo que estaría encarcelado hasta 1917.

En junio de 1913, en el periodo entre las dos Guerras Balcánicas, la primera, que fue muy favorable a Bulgaria, y la Segunda, que haría perder a este pais gran parte del territorio ganado a los turcos a manos de sus aliados y de la propia Rumania, Dimitrov asistió al Congreso de sus camaradas rumanos en Bucarest, pues siempre defendió la idea de una federación entre los estados balcánicos basada en el internacionalismo proletario. Como explica en su artículo ( La guerra balcánica y el movimiento obrero, se trataba de lo siguiente:

"Queda por tanto que nosotros, los obreros organizados de los Balcanes, los socialdemócratas de esta Península, que cumplamos dignamente con nuestro deber, que aprovechemos más ampliamente la situación creada, para que las consecuencias devastadoras de la guerra balcánica se vuelvan contra sus causantes, contra la monarquía y el capitalismo y por un poderos reforzamiento de la socialdemocracia en los Balcanes (...) !debemos prepararnos con todas nuestras fuerzas para esta guerra, la única libertadora, que en vez de muerte y devastación como traen las aventuras sangrientas actuales, nos conduzca a una paz eterna, a la libertad y la felicidad para todos los pueblos!"

En el Congreso, participaron el propio Dimitrov (segundo por la derecha de la foto adjunta), y el también socialista búlgaro Kristov (cuarto por la izquierda en la fila inferior). Por parte de los socialistas húngaros acudió el camarada I.Buchinger (cuarto por la derecha), y por los serbios, el camarada Tutovich (séptimo por la derecha en la segunda fila). También participarían los socialistas de Bucovina, entonces territorio Austrohúngaro, representados por G.Grigorovich (sexto de la segunda fila).
Delegados extranjeros y Comité Central (foto de Calendarul Muncii, 1913)
Además de la discusión sobre las consecuencias de la guerra y la acción conjunta de los trabajadores de todo el mundo, se tomaron algunas decisiones prácticas, explicadas en la Revista Calendarul Muncii:

Se decidió la inclusión de dos secretarios liberados en la Comisión General del Partido, se reorganizaron los sindicatos y se aprobó la propuesta de que los congresos sindicales se celebraran aparte de los del partido a partir de entonces.

Los informes principales presentados fueron: sobre la situación del partido (por parte del camarada Frimu y de Georgescu), sobre la situación de la Comisión General de los Sindicatos (Cristescu y Apostol Niculescu), sobre la situación del periódico del partido, Romania Muncitoare (Rumania Obrera), por parte de T. Iordachescu, del Círculo Editorial Socialista (Ilie Moscovici), sobre la reorganización (Cristescu y Frimu), sobre la Ley de organización gremial (C.Popovici), sobre la Ley de aseguramiento social (Ilie Moscovici), sobre la Táctica a seguir (C. Racovski) y sobre el Voto universal (Toma Dragu).

Por último, se eligieron los siguientes miembros del Comité Central:

Del Comité Ejecutivo formarían parte I.C.Frimu, Toma Dragu, G. Cristescu, futuro líder del Partido Comunista Rumano en 1921, Alexandru Constantinescu, Nae Georgescu, Ecaterina Arbore, C. Racovski.

De la Comisión General de los Sindicatos: D. Pop, C. Popovici, G. Oprescu, Costescu y Patrutescu. Los suplentes serían M. Cornea, Niculescu-Mizil y Mihail Constantinescu.

Del Comité de la Casa sel Pueblo serían los integrantes I.C.Frimu, C. Racovski, el famoso escritor N.D.Cocea,, D.Pop e Ilie Moscovici.

Del Círculo Editorial Socialista formarían la dirección Alex Constantinescu, Ecaterina Arbore, Ilie Moscovici, I. Spataru y Alex Nicolau.

Los elegidos para la Comisión de Control fueron I. Spataru, Magura y Stefan Georgescu, y para la Comisión de Ayuda Social, Ilie Moscovici, D. Pop, Toma Dragu, I. Costescu y Apostol Niculescu.

viernes, 15 de abril de 2016

Uno de cada cuatro rumanos sufre de pobreza severa (datos de Eurostat)

Țara sărăciei. Peste 225.000 de copii români se culcă flămânzi 534Un cuarto de la población total de Rumania sufre de privaciones materiales severas, según los datos recientemente publicados por Eurostat, lo que en términos claros significa que 4.886.000 rumanos se mueven en la cuerda floja de la pobreza (un 26.3%).

Más datos alarmantes que vuelven a mostrar como el capitalismo solo beneficia a unos pocos y condena a la miseria a cada vez más personas: más de 225.000 niños se van a la cama con hambre en la Rumania neoliberal, siendo además el país de Europa con más pobres (además del que más emigrantes han tenido que huir del país producto de la miseria instaurada por la fuerza en diciembre de 1989 tras el golpe de estado capitalista -cerca de 3 millones-, muchos de ellos explotados laboral, física o sexualmente en los paises de destino).

Sin embargo, la propaganda de los medios sigue centrando sus críticas en la supuesta pobreza durante los años comunistas (en 1990 según el propio Banco Mundial, poco sospechoso de procomunista, había cinco veces menos pobres). Pero por mentir, que no quede, a lo Goebbles, ese gran maestro de la manipulación de la verdad también al servicio del gran capital.

No obstante, a pesar de la crudeza de los datos que demuestran de nuevo, sin dejar lugar a dudas,y a pesar de sus defectos, la superioridad del sistema comunista frente al desastre capitalista, también en relación al bienestar material de la mayoría, (por no hablar de la libertad, en estos tiempos de extremo control de la ciudadania mediante escuchas telefónicas, cámaras callejeras, vigilancia de las redes sociales, etc..., y criminalización de la protesta),  los mercenarios de la pluma, defensores de la supuesta "libertad de expresión" según el mejor postor, siguen insistiendo en la malísima y "controladora" Securitate comunista, una panda de cotillas de plaza comparados con los sistemas de control informativo y policial de los regímenes así llamados "democráticos" (a los que, por supuesto, etiquetan como "al servicio del ciudadano").

domingo, 3 de abril de 2016

La versión oficial sobre Katyn (el guión de Goebbles) desmontada de nuevo por Grover Furr

El caso Katyn fue uno de los que a más esfuerzo de manipulacion dedicó el aparato de propaganda nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Entonces, tanto los ingleses como los norteamericanos, y el resto de los aliados, estaban convencidos de que los verdaderos asesinos de los oficiales polacos en Katyn fueron los soldados alemanes tras atacar a la URSS, después de la retirada del Ejército Rojo de los campos de prisioneros polacos en el territorio de la línea fronteriza marcada tras el final de la Primera Guerra Mundial entre Rusia y Polonia, conocida como la línea Curzon, por ser Lord Curzon el hombre de estado británico que la propuso. Durante la Guerra Civil Rusa, en realidad una agresión de 14 estados capitalistas contra la recién nacida Unión Soviética, esta perdió parte del territorio al este de esta línea (incluyendo parte del oeste de Bielorrusia y de Ucrania).

Caricatura de Goebbles, el creador de la versión oficial de Katyn
Sin embargo, y tras la incontestable victoria del Ejército Rojo en la SGM, con la toma de Berlín, los que fueron considerados también como vencedores, los aliados de la Unión Soviética que no pudieron avanzar tan rápidamente como los obreros soviéticos a pesar de que los soldados nazis les hicieron, utilizando el simil deportivo, el pasillo, no dudaron en tomar el testigo de sus supuestos enemigos militares pero hermanos ideológicos, los nazis, y además de salvar a miles de estos de la cárcel para que pasaran a trabajar en el nuevo imperio, el que podemos llamar IV Reich, se sumaron a las técnicas de propaganda de Goebbles y continuaron defendiendo sus mentiras con el fin de desprestigiar a la, ahora ya por todo el mundo reconocida como tal, poderosa Unión Soviética.

Desde entonces, las fosas comunes de Katyn pasaron de ser el principal objetivo de manipulación de los nazis a estar en el centro de la manipulación de los medios de propaganda capitalistas, y los aliados de repente asumieron la opinión defendida por Hitler y Goebbles, hasta entonces aislados, con respecto al fusilameinto de los oficiales polacos: en un dos por tres, los asesinos pasaron a ser los soviéticos. Y todo esto, faltaría más, a pesar de los miles de testimonios de campesinos de la zona, a pesar de encontrarse entre los restos de los esqueletos de la famosa fosa postales con fecha posterior a la de la invasión nazi, y, todavía mas iluistrativo, incluso habiendo leido en el diario del propio Goebbles que las acusaciones contra los sovieticos eran creacion de la propaganda nazi.

Los fascistas polacos, cuyo objetivo era recuperar el territorio que, según ellos, habían perdido tras el final de la Primera Guerra Mundial, al otro lado de la línea Curzon, fueron los principales interesados en acusar a la URSS, incluso en tiempos de la propia contienda militar, la Segunda Guerra Mundial, cuando el presidente en el exilio, Sikorski, insistía en querer divulgar la propaganda alemana, hasta provocar la ruptura de relaciones con Moscú. Esta fue la causa del comentario de Goebbles en su diario, en el que se felicitaba por haber causado ese conflicto dentro de las filas "aliadas":

Esta ruptura supone en un ciento por ciento una victoria de la propaganda alemana y especialmente para mí personalmente… hemos sido capaces de convertir el incidente de Katyn en una importante cuestión política.”

Mientras el propio jefe de propaganda nazi reconocía que Katyn era producto de una campaña diseñada por él mismo, la prensa occidental condenaba a Sikorski por su intransigencia. Por ejemplo, el diario The Times del 28 de abril escribió: “Es sorprendente y lamentable que los que tenían muy buenas razones para comprender la perfidia y la ingenuidad que había en la maquinaria de propaganda de Goebbels, hayan caído ellos mismos en la trampa que había creado. Era difícil que los polacos hubiesen olvidado el volumen de propaganda que se difundió ampliamente durante el primer invierno de la guerra y que describía con todo lujo de detalles unas evidencias circunstanciales, incluyendo una fotografía, que mostraban unas supuestas atrocidades polacas contra los pacíficos habitantes alemanes de Polonia.”

El sentido común y la verdad histórica dejaron de tener valor alguno también en los países occidentales capitalistas tras el final de la guerra.

Soldados capitalistas nazis ejecutando prisioneros
Con la caida de la Union Sovietica la cosa fue mucho mas fácil. De repente, Gorbachov, Yeltsin, y toda la ralea de traidores que ha dirigido Rusia en los últimos años, vendiendo al pueblo soviético entregando sus riquezas a manos de mafiosos, los archivos del KGB se abrieron y comenzaron a aparecer las supuestas pruebas definitivas e incuestionables sobre todos los crímenes de los comunistas. Asi, se supone demostrado que hasta el propio Stalin mandó una nota manuscrita a Beria apoyando su idea de quitarse de encima a todos los oficiales polacos sin juicio (eso que muchos de los que acabaron en la tumba lo hicieron con postales en sus bolsillos posteriores a la retirada del Ejército Rojo del territorio). Sin embargo, la evidencia de las mentiras ha ido demostrándose por historiadores como Furr, Sousa o Harpal Brar, aunque esto no haya sido dado a conocer, por supuesto, por los medios de propaganda de los Goebbles de hoy. Los datos, empezando por el propio reconocimiento del jefe de propaganda nazi, demuestran que se trata de una mentira. Sin embargo, el último presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, sin estudiar ni uno solo de los documentos del archivo histórico, pidió disculpas a Polonia por el fusilamiento de los polacos. Lo mismo hizo Yeltsin y, por supuesto, su heredero político, V. Putin, que no solo se disculpó, sino que transmitió una serie de documentos al gobierno de Polonia para demostrar los hechos inventados por Goebbles.

Resulta ahora que han aparecido los cuerpos de 4 oficiales polacos supuestamente fusilados en 1940 y enterrados en la fosa de Katyn por los soviéticos (aunque en el momento de su fusilamiento fuera territorio ocupado por Alemania), y lo han hecho, curiosamente, en otra fosa, esta claramente con cuerpos ejecutados por los nazis, de 1941, en Ucrania, a más de 700 km de Katyn . Entre 2011 y 2012, un equipo de arqueólogos polacos y ucranianos excavó parcialmente en una fosa común situada en la ciudad ucraniana de Volodymyr-Volynski. Los casquillos de bala encontrados demuestran que las ejecuciones tuvieron lugar después de 1941. También se encontraron las insignias de dos policías polacos que hasta el momento se pensaba que habían sido asesinados a cientos de kilómetros por los soviéticos en abril o mayo de 1940. Estos descubrimientos demuestran, todavia mas, la falsedad de la versión “oficial” de los hechos que pasaron a la historia como la Masacre de Katyn (cuyo guión fue escrito por Joseph Goebbles y asumido por las potencias capitalistas desde los años 50).

El historiador Grover furr acaba de publicar un librito en francés sobre el tema, publicado por la editorial marxista Delga, Le massacre de Katyn - Une réfutation de la version "officielle" ? todavía sin traducir al español (existe una versión en español con extractos de un articulo del autor de 2013), y ha difundido los nuevos descubrimientos, ocultados, cómo no, por la propaganda capitalista, en varios artículos que explican como la versión oficial (la nazi) de la "Masacre" de Katyn" que es, curiosamente, también la del propio gobierno y presidencia rusa actual, ha sido otra vez desmentida por nuevos datos igualmente concluyentes.

Como es habitual, por muy concluyentes que sean (ya desde el principio las pruebas demostraban contundentemente que los asesinos de los oficiales polacos fueron soldados nazis), prima el interés político, por lo que ni los medios de propaganda de los paises occidentales ni los de la Rusia capitalista van a tener en cuenta prueba alguna y van a seguir criminalizando a los soviéticos pues, en conclusión, todos ellos comparten sistema económico y un enemigo común: el comunismo y la clase trabajadora organizada y en lucha por su emancipación.

viernes, 1 de abril de 2016

El gobierno rumano aprovecha los atentados de Bruselas para intanter dar otra vuelta de tuerca al control ciudadano

Los "tecnócratas" del gobierno de Rumania, dirigido por Dan Cioloș, y el presidente del país, Klaus Iohannis, han aprovechado los recientes atentados del aeropuerto y el metro de Bruselas para pedir al Parlamento, que ya lo rechazó el año pasado, la aprobación de la conocida como ley "Big Brother", para, como sucede en la mayoría de los paises de Europa, monitorizar todas las tarjetas telefónicas de prepago exigiendo la identidad de quienes las compran.

Curiosamente, los mismos que pretenden que los servicios secretos (SRI) puedan escuchar conversaciones telefónicas sin autorización judicial, llenan de cámaras de vigilancia  las calles y quieren saber los datos de los usuarios para controlar todas sus llamadas, son también los que critican a la conocida como Securitate durante los tiempos comunistas (aunque fuera creada mucho antes) y que se limitaba a apuntar en algunos dosieres los cotilleos de algunos vecinos sin, ni mucho menos, llevar a cabo ni de lejos una presión sobre los ciudadanos tan asfixiante. Claro que suponemos que los "tecnócratas", tan "democráticos ellos", piensan que lo que hacían los comunistas, vigilar a los que querían destruir el sistema, era propio de una dictadura, pero hacer lo propio con todo el mundo es signo indubitable de "igualdad de derechos" y "libertad".

El premier Dacian Cioloş declaró recientemente que, según ciertas informaciones, las tarjetas prepay utilizadas por los terroristas en el atentado de la capital belga fueron adquiridas, !qué casualidad!, en Rumania (por supuesto, no ha dado muchos más datos al respecto). Por ello ha pedido que se vuelva a valorar la posibilidad de poder controlar, eso sí, "muy democráticamente", y porque así lo manda la Unión Europea, lo que hacen y dicen todos los "ciudadanos libres" de la "patria soberana".

Lo mismo ha hecho el presidente del país, el hombre de Merkel en Rumania, Klaus Iohannis, que ha pedido a los líderes de los partidos políticos parlamentarios una reunión para aprobar en régimen de urgencia una ley para controlar las tarjetas prepay y adoptar una ley de seguridad cibernética más eficaz.

Pero, !ojo!, ellos, "los demócratas", lo hacen, !cómo no!,, por el "bien" de la humanidad, mientras los comunistas lo hacían porque eran tiranos, dictadores y muy muy malos... (además de mucho más ineficientes en el control, vigilancia y sometimiento de los ciudadanos, por lo que parece).
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