miércoles, 26 de junio de 2013

Gorbachov, el líder más odiado por los rusos

El líder peor valorado y más odiado por los rusos es, como no podía ser de otra manera, el traidor Mijail Gorbachov, que después de condenar a sus conciudadanos a la miseria, tras la destrucción de la URSS que él provocó, se pasea por el mundo de fiesta en fiesta invitado por mafiosos de todo el mundo.

Lo cierto es que los antiguos soviéticos no perdonarán jamás al citado personaje por acabar con el estado social más desarrollado del mundo, además de potencia militar, cultural y económica, para dar pie a la reinstauración de un zarismo todavía más salvaje, la dictadura del capital.

Gorbachov, odiado en casa y agasajado por sus amigos imperialistas
Según un estudio publicado hoy por el prestigioso Centro Levada, dos tercios de los rusos creen que el último dirigente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y el que provocó su desaparición, fue el peor líder de su país en el siglo XX.

Al político al que se responsabiliza en el país de la desintegración de la URSS le sigue en desprestigio el primer presidente de la Rusia postsoviética, el borracho y mercenario Boris Yeltsin, del que tienen un mal concepto el 64 por ciento de los rusos. Recordemos que Yeltsin  fue este el que llevo a efecto el desastre iniciado por Mijail Gorbachov, y que llevaría a efecto a pesar de un referéndum en el que la mayoría rotunda de los soviéticos votaría por la continuidad de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, su final.

En el polo contrario, la mitad de los rusos valoran de forma positiva al gran Iosif Stalin,  lo que le convierte en el segundo caudillo mejor valorado del siglo XX después de Leonid Brezhnev, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1964 y 1982.

Se trata de una nueva muestra de que los antiguos soviéticos, independientemente de su nacionalidad, lamentan enormemente que hace 22 años se acabara lo que era para ellos, hoy más que nunca, tras la experiencia de dos décadas de infierno capitalista, un paraíso, en el cual los trabajadores tenían todo lo que realmente necesitaban y la economía se dirigía al bienestar común y no al beneficio del grupo de criminales mafiosos que se apropiaron después de 1991 de los medios de producción y, por lo tanto, de la enorme riqueza que antes pertenecía a los trabajadores y campesinos de todas las repúblicas soviéticas.

22 años después, Gorbachov sigue disfrutando de los beneficios económicos y privilegios que sus amigos le otorgaron a cambio de acabar con aquella pesadilla que era para los parásitos y mafiosos de todo el mundo la Union Soviética, mientras los antiguos trabajadores sovieticos han sido condenados a todo aquello que hasta 1991 era considerado por ellos como ciencia ficción: pobreza, desempleo, miles de ciudadanos huidos del pais para poder comer, falta de asistencia sanitaria, privatización y perdida de calidad de la enseñanza, analfabetismo, y expulsión total de las tomas de decisión económica y política.

Probablemente, por todo ello, millones de exciudadanos sovieticos sueñan cada noche con una guillotina en la Plaza Roja para las cabezas de estos criminales que destruyeron todos los logros alcanzados por la clase trabajadora durante la existencia de la URSS  y que viven hoy con lujos y privilegios obtenidos a través del saqueo y el robo del esfuerzo y el trabajo de la clase obrera.
.

martes, 25 de junio de 2013

La batalla de Rumanía (ofensiva Jassy-Kishenev)

El nombre de Batalla de Rumania hace referencia a la campaña militar (dentro del Frente Oriental) que tuvo lugar en este país en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. El Ejército Rojo, imparable tras la victoria contra los ejércitos nazis y aliados en Stalingrado, avanzaba raudo hacia la liberación de sus territorios invadidos en 1941, con la Operación Barbarroja, y hacia la derrota total del fascismo en Europa.
El 24 de agosto el Ejercito Rojo ya estaba a 200 kms de Bucarest

Se trata de una batalla poco conocida, pero que aceleró sin duda alguna la caída del fascismo en Europa, provocando la ruptura de la alianza de las dictaduras fascistas como Rumania o Bulgaria con Alemania, y dejando prácticamente sola a esta frente al Ejercito Rojo y sus aliados (por no hablar de la gran cantidad de territorio que fue liberado tras la ofensiva). Al inicio de la batalla, las tropas soviéticas se encontraban todavía a las puertas de las fronteras de la República Soviética de Rusia con otras Repúblicas invadidas en la Operación Barbarroja, como Bielorrusia o la Republica Soviética de Moldavia, que eran la puerta para comenzar, tras acabar con la liberación total de los territorios de la Unión Soviética,  la liberación de los pueblos europeos.

La batalla consistió en dos ofensivas combinadas contra las defensas de la Wehrmacht y del Ejército rumano, con la intención de recuperar República Soviética de Moldavia (perdida durante la Operación Barbarroja, tras la invasión de los ejércitos fascistas de Alemania, Hungría y Rumania en 1941) y forzar la ruptura del Frente de los Balcanes. 

Alemania sufriría durante esta batalla más de 100.000 muertos y 115.000 prisioneros, mientras que Rumania perdió 8.000 hombres y 170.000 prisioneros, muchos de los cuales se integrarían, tras comprobar con sus ojos como funcionaba el Socialismo como prisioneros de los soviéticos, en las divisiones rumanas que formarían parte del Ejercito Rojo, y que serían parte esencial en la liberación de su país de las garras del capitalismo fascista.  

La también llamada Ofensiva Iasi-Chisinau, nombrada por las dos ciudades que determinaron su área de inicio (Iasi, en Rumania y Chisinau en Republica Moldova), empezó a desarrollarse en el mes de agosto de 1944 contra las tropas del Eje, en el este de Rumania.

En esta operación el 2.º y 3.º Frente Ucraniano se enfrentaron al Grupo de Ejércitos Sur de la Wehrmacht, que incluía a las Fuerzas Armadas de Rumania, entre el 20 y el 29 de agosto de 1944. La rotunda victoria del Ejecito Rojo tendría como consecuencia la rendición total de Rumania y Bulgaria, donde sendos golpes de estado acabarían con los regímenes fascistas que hasta entonces los gobernaban, y la llegada de los soviéticos a Yugoslavia y Hungría.

El Ejército Rojo ya había iniciado en abril de 1944 la 1ª Ofensiva Jassy-Kishinev desde el extremo nororiental de Ucrania para penetrar en territorio rumano, pero al empezar junio de ese mismo año dicho ataque se detuvo ante la defensa feroz alemano-rumana y la mayor concentración de esfuerzos sobre la liberación de Bielorrusia. Pese a esto, como resultado de las derrotas alemanas en la Operación Bagration, en Bielorrusia, la Stavka (cuartel general soviético) planificó un nuevo ataque para entrar en Rumania aprovechando la mala situación del Grupo de Ejércitos Sur de la Wehrmacht y su efectivo aislamiento respecto del Grupo de Ejércitos Centro.
 
El avance soviético de la Operación Bagration había obligado al jefe del Grupo de Ejércitos
Centro, el general alemán Johannes Friessner, a aceptar que la mayor parte de las divisiones de tanques de la Wehrmacht se asignaran como apoyo al Grupo de Ejércitos Centro durante la Ofensiva Lvov-Sandomierz, sobre Ucrania y Polonia. Como resultado, en agosto de 1944 el Grupo de Ejércitos Sur apenas contaba con tres unidades de tanques, dos divisiones alemanas y una rumana.  

El plan soviético consistía en lanzar el 2.º Frente Ucraniano (formado por cuatro ejércitos: el 37.º, 46.º, y 57.º, más el 5.º de tropas de choque) al ataque sobre Iasi,  avanzando hacia el sur para envolver a las tropas alemanas y rumanas que se estacionaban a lo largo del río Dniéster, para formar cabezas de puente y penetrar profundamente en territorio rumano hacia el río Prut antes que las tropas del Eje pudieran retirarse. Este avance atacaría directamente al 8.º Ejército alemán y al 4.º Ejército rumano. Simultáneamente, el 3.º Frente Ucraniano atacaría cruzando el Dnister cerca de Tiraspol, hoy capital de la región autónoma de Transnistria, al 6º Ejército alemán y al 3º Ejército rumano, y tras afianzar una gran cabeza de puente dirigiría parte de sus fuerzas hacia el noroeste para cercar a las tropas alemanas y rumanas cerca de Chisinau y reunirse con las tropas del 2º Frente Ucraniano.

Ganada esta iniciativa, la Stavka proyectaba que el Ejército Rojo podría entonces unir ambos Frentes y dirigirlos en una ofensiva generalizada contra Bucarest y los campos petrolíferos de Ploiesti, que habían estado suministrando petróleo continuamente hasta entonces a la Alemania nazi.

El Ejército Rojo contaba a su favor con 1.250.000 soldados, 16.000 cañ
ones y piezas de artillería, 1.870 tanques y 2.200 aviones. La Wehrmacht y sus aliados rumanos reunían 900.000 hombres, 7.600 piezas de artillería, 400 tanques y 810 aviones, incluyendo en estas cifras a todas las fuerzas rumanas estacionadas en su propio país. La maquinaria soviética, en la que la clase obrera era la parte esencial tanto de la producción, como de la dirección
Tropas sovieticas en Chisinau, Republica Socialista de Moldavia
política, se había convertido en la mayor fábrica del mundo y el ejercito más numeroso de la tierra, pues cada campesino, cada mujer, cada trabajador, estaba dispuesto a luchar hasta la muerte por defender los logros del Socialismo.

El ataque soviético se desarrolló de acuerdo al plan previsto, y el 20 de agosto los dos frentes soviéticos inician su ataque en paralelo, con un "martilleo" de
artillería soviética sobre las defensas alemanas y rumanas, que causa grandes bajas a las tropas del Eje. Alemanes y rumanos se hallaron sorprendidos ante el repentino ataque y en evidente inferioridad numérica, además de afrontar de una grave situación pues tras el desastre alemán en la Operación Bagration no pueden esperar ayuda alguna del Alto Mando, mientras que los medios del Grupo de Ejércitos Sur para detener a los soviéticos son demasiado reducidos para esta empresa.

Tras 48 horas de feroz ataque soviético con artillería y tanques, el mando alemán en el Reino de Rumania pierde sus dos divisiones panzer ante la aplastante superioridad numérica y moral, de los soviéticos en tanques, debiendo replantear la táctica de defensa y retirarse aceleradamente hacia Valaquia con el fin de salvar la mayor cantidad posible de soldados. El 8º Ejército alemán fue cercado en Iasi por el 2º Frente Ucraniano y casi destruido tras dos días de violentísimos combates, con lo que unos pocos sobrevivientes pudieron retirarse en paralelo al río Prut con los que habían resistido del 4º Ejército rumano, siendo perseguidos por los soviéticos. Para el 24 de agosto los soviéticos ya habían tomado las localidades de Bacău y Piatra Neamt, llegando a 200 kilómetros al Notre de Bucarest. 

 
El hundimiento militar alemán en Iasi causó alarma en los círculos gubernamentales del Reino de Rumania, y el rey Mihai I, que había sostenido hasta entonces un gobierno fascista dirigido por el genocida y sanguinario Ion Antonescu, empezó a echar cuentas y a intentar salvar su posición. . El mismo 20 de agosto los soviéticos cruzaron el Dniéster frente a Tiraspol y cayeron sobre el 6º Ejército alemán, que en inferioridad numérica se vio a punto de ser cercado en Chisinau al anochecer del 22 de agosto, por lo cual se dio una orden de retirada para evitar un cerco masivo. El 23 de agosto el 3º Frente Ucraniano (con siete ejércitos a su disposición) estaban a punto de cercar irremediablemente al 6º Ejército y destruirlo en su totalidad, siendo que esta unidad ya había perdido gran parte de sus potencia en los dos días previos de lucha, mientras que la rapidez del ataque soviético desorganizó las líneas de abastecimiento alemanas.


Otras tropas del 3º Frente Ucraniano, mientras tanto, ya habían arrollado a las defensas del 3º Ejército rumano en el Dniéster y tras tres días de ataques habían llegado a las orillas del río Prut el 22 de agosto, acercándose peligrosamente al delta del Danubio y a Bucarest, y enlazando el 23 de agosto con las fuerzas del 2º Frente Ucraniano que llegaba desde el norte. Las tropas del 8º Ejército que no habían podido huir del cerco en Iasi debieron capitular ante los soviéticos al quedar atrapadas en Chisinau el 24 de agosto, mientras los sobrevivientes del 6º Ejército debieron retroceder aceleradamente en dirección de Bucarest.

El día 23 de agosto, cuando las tropas soviéticas ya habían rebasado las defensas alemanas y rumanas en el Dniéster, estalló un golpe de estado en Bucarest, la capital rumana. Un grupo de políticos dirigidos por el Partido Comunista obligó al rey Miguel I de Rumania a destituir al primer ministro, el asesino Ion Antonescu e instalar un nuevo gobierno contrario a Alemania; la intención evidente era sacar a Rumania del Eje, cambiar de bando y declarar la guerra al Tercer Reich, y de ese modo evitar la destrucción que provocaría continuar la resistencia ante el arrollador Ejercito Rojo.

La revuelta tuvo lugar con rapidez y tomó de sorpresa a las tropas alemanas que aún no habían participado en la lucha; los partidarios de Antonescu no ofrecieron mayor resistencia y ese mismo día se instauró en Bucarest un nuevo gobierno rumano presidido por Constantin Sănătescu , en el que uno de sus principales ministros sería Lucretiu Patrascanu, importante dirigente del Partido Comunista Rumano.

El gobierno soviético aceptó el cambio de bando del gobierno rumano pero exigiría que se le permitiera el libre paso por territorio de Rumania para perseguir a los nazis, reclamando también que las Fuerzas Armadas de Rumania pasaran al ataque contra la Wehrmacht. El rey Mihai, deseoso de que se olvidara su complicidad con los crímenes de Hitler y Antonescu, y presionado por los comunistas, accedió sin rechistar.

A las pocas horas de haber tomado conocimiento del golpe de estado, algunas tropas del 8º Ejército alemán que se hallaban en la orilla occidental del Prut intentaron marchar sobre Bucarest para eliminar al nuevo gobierno, pero fueron detenidas por unidades de soldados rumanos que les cerraron el paso, contando los rumanos con apoyo aéreo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Las divisiones alemanas supervivientes de la derrota ante los soviéticos se replegaron hacia Ploiesti el 25 de agosto, para al menos luchar por conservar los campos petrolíferos de esa zona, pero fueron expulsadas de allí por las tropas soviéticas y rumanas.

Ese mismo día las vanguardias del Ejército Rojo entraban en Bucarest, entre ellas las divisiones de soldados rumanos que habían formado parte del Ejercito Rojo desde el principio de la guerra, y otros que habían sido tomados prisioneros y que habían optado por defender el Socialismo frente a la barbarie capitalista que había gobernado con mano de hierro su país hasta entonces.

Los comunistas N. Ceauşescu, Constantin Agiu, P. Constantinescu-Iaşi y Gh. Apostol en 1944
(esperando la llegada del Ejercito Rojo a Bucarest el 31 de agosto)
Sin opciones de conservar territorio rumano, y sin posibilidades de recibir refuerzos, el Alto Mando Alemán permitió que los restos de las tropas alemanas de Rumania se retiraran lo más rápido que pudieran hacia Hungría, aunque sufrieron fuertes bajas durante ese proceso al cruzar la región de Transilvania. El 29 de agosto las últimas tropas alemanas abandonaron Rumania.

El triunfo soviético en la 2º Ofensiva Jassy-Kishinev (Iasi-Chisinau en rumano) tuvo como consecuencias, en resumen, que Rumania abandonara la alianza con los estados fascistas y además cambiara de bando, transformándose en país beligerante contra Alemania desde el 23 de agosto de 1944, como resultado las tropas rumanas intervinieron en el resto de la Segunda Guerra Mundial enviando divisiones a combatir al lado del Ejército Rojo, participando en las campañas soviéticas en territorios de Hungría y Austria.

De igual forma el nuevo gobierno rumano declaró nulo y sin valor el Segundo arbitraje de Viena que había sido fijado por el Tercer Reich en 1940, por el que parte de Transilvania había pasado a ser jurisdicción húngara. El cambio de bando de Rumania causó también en su vecina Bulgaria el temor a enfrentarse al Ejercito Rojo, y motivó el nombramiento de un nuevo gobierno búlgaro el 2 de septiembre, a efectos de mantener la neutralidad hacia la URSS, y al mismo tiempo retirar a Bulgaria de la alianza con el Eje para evitar la entrada de tropas soviéticas.

Forzando la decisión búlgara, la URSS declaró la guerra a Bulgaria el 5 de septiembre, con las tropas del Ejército Rojo cruzando el Danubio e invadiendo suelo búlgaro al día siguiente; las fuerzas búlgaras recibieron la orden de no oponer resistencia mientras las divisiones soviéticas tomaban los puertos de Varna y Burgas en apenas tres días, aunque sin penetrar en el resto del territorio búlgaro. La crisis se resolvió cuando estalló un golpe de estado en Sofía el 9 de septiembre y se formó un nuevo gobierno búlgaro de carácter antialemán y comunista; de inmediato se acabó con le gobierno fascista de Bulgaria, se pidió la paz a la URSS y a los Aliados occidentales, declarándose la guerra a Alemania.

El permiso de tránsito otorgado por Rumania permitió a las tropas soviéticas alcanzar el territorio de Yugoslavia aun más rápido de lo poco que hubiera tardado el Ejército Rojo de haber tenido que luchar contra Rumania. A inicios de octubre ya habían cruzado la frontera. No obstante, para la fecha de la llegada de las divisiones del Ejército Rojo, los partisanos yugoslavos del mariscal Tito habían ocupado la mayor parte de Serbia, el Banato, Voivodina, y Bosnia, expulsando de allí a los alemanes, por lo cual la asistencia de las fuerzas soviéticas a los partisanos yugoslavos resultó mucho menos decisiva. No obstante, la llegada de los soviéticos a Bulgaria y la retirada búlgara de la región histórica de Macedonia (devuelta a Yugoslavia), motivó que desde inicios de septiembre las tropas alemanas estacionadas en Grecia acelerasen su retirada hacia el norte para evitar ser sitiadas por el avance soviético.

Ejercito Rojo entrando en Bucarest

Después del cambio de bando de Rumania, las operaciones todavía continuaron:

  • La Operación Aradskoi-Bucarest (30 de agosto - 3 de octubre), en la que las tropas soviéticas y rumanas liberan prácticamente toda Rumania.

  • La Batalla de Turda, una de las más largas de la campaña en Transilvania. Durante esta operación las tropas del 8.º Ejército alemán y el 2.º Ejército húngaro organizaron el eje defensivo de Transilvania frente al asalto de las tropas soviéticas y rumanas.

  • La Batalla de Păuliş (14 - 19 de setiembre) en la que las tropas soviéticas y rumanas obligaron a los húngaros a retirarse hacia Cuvin.
A principios de octubre el Ejercito Rojo ya estaba cruzando la frontera con Hungría, y el 15 de Octubre el asesino y criminal Miklos Horthy, el dictador hungaro, ya estaba intentando firmar desesperadamente con Stalin un armisticio que, lógicamente, sería rechazado por los soviéticos que en diciembre de 1944 iniciarían el sitio de Budapest junto a sus entonces aliados, los soldados rumanos. 

Pocos meses después, el Ejercito Rojo pondría la bandera roja sobre el Reichtag, en Berlín, y culminaría su victoria contra el fascismo y la liberación de Europa de la barbarie.

jueves, 20 de junio de 2013

Vama Veche, o cómo el capitalismo lo destroza todo

Ahora que las temperaturas en el sur de Rumania empiezan a superar los 35 grados centígrados, todo el mundo empieza a planificar sus vacaciones. Como explicó el filósofo y sociólogo francés Bourdieu en su excelente obra  La distiinción, criterios sociales del gusto, la clase trabajadora con aspiraciones a ser clase media empieza a planificar sus gastos vacacionales, soñando con ofertas hoteleras con paquete "todo incluido", vacaciones paradisíacas en lugares lejanos para tener un simulacro de aventura o, y con el fin de que la oferta esté abierta también a los que se creen de izquierdas o crean tener gustos alternativos, también hay disponibles lugares aparentemente "diferentes" donde, al final, una multitud de turistas se amontonan con el convencimiento de que no son como los demás.
En tienda de campaña y bien apretaditos

El capitalismo fagocita todo lo que se pone a su paso, aprovechando la falta de organización y de concienciación de la clase trabajadora reconvertida en ciudadanía y sin ideología propia (habiendo asumido, absorbido como una esponja, la de la clase dominante). En Rumania, tras 1989, los lugares antaño de descanso de los trabajadores durante la época socialista se transformaron en lugares de consumo al por mayor, zanahoria tras la cual el asno sigue ciegamente la promesa del paraíso del bienestar. Uno de esos productos, a pesar de que su empaquetado esté hecho para captar el consumo de los supuestos  "alternativos", "izquierdistas" y socialdemócratas de medio pelo siempre empeñados en vender a los demás y creerse ellos mismos que el capitalismo puede ser humano o resperar la naturaleza, es Mama Veche, una localidad en las orillas del Mar Negro que empezó siendo un lugar de encuentro de estudiantes y que se convirtió en los años 90 en un paraíso de los modernos y buenrrollistas (eso si, con billetes en el bolsillo y con ganas de sentirse "libre" gastando).

La localidad de Mama Veche fue creada en 1811 por un grupo de turcos gaugasios, en cuya lengua la población se denominaba Yilanlik ("șerpăria" en rumano, "nido de serpientes" en español). Tras el cambio de territorios llevado a cabo entre el Imperio Ruso y el Otomano en 1812, pasando al primero Basarabia y a los segundo Dobroja Norte, se produjo un cambio de pobladores, trasladándose los gaugasios a Basarabia mientras venían a Dobroja grupos de tártaros de la actual República Moldova.

Tras la anexión de Dobroja por Rumania en 1871, también mediante un cambio territorial con el Imperio Ruso, que se quedó con Basarabia Sur (zona de Odessa) mientras los rumanos hacían lo propio con la Dobroja hasta entonces otomana, mantuvo su denominación tártara, Ilanlac, hasta 1913.  Tras las guerras balcánicas y la anexión del Cuadrilátero búlgaro (Dobroja Sur) por Rumania, la frontera fue trasladada más hacia el sur, e Ilanlac fue renombrado Vama Veche (Antigua frontera).

Siendo zona fronteriza no fue considerada hasta 1990 lugar turístico, por lo que entonces, al contrario que en la mayoría de las poblaciones de la costa del Mar Negro, no se había construido ningún hotel ni pensión, ni infraestructura de ese producto del capitalismo que es el turismo, pues, como escribió Paul Theraux en contraposicíon con el viajero, "el turista nunca sabe donde ha estado", para lo que necesita cosas que le hagan olvidar, y no lugares que le den pie a pensar.

No, no es un centro comecial, es Vama Veche.
Sin embargo, algunos estudiantes, buscando un sitio más tranquilo,  tomaron la costumbre de acampar en sus playas y dormir en las casas de los vecinos en un paisaje y un entorno ajeno a los gustos de la mayoría y sin necesidad de gastos. Así se fue creando una especie de vacaciones alternativas que, tras el golpe de estado de diciembre del 89, sufriría, como el resto del litoral, cambios radicales que cambiarían totalmente su esencia. En aquel momento, como suele pasar en cualquier dictadura del capital, la mayoría de las playas se convierten en una explotación económica para el consumo de las masas que comparten gustos y sueños con sus explotadores, y, ejecutando la limitada libertad de elegir que otorga el sistema, unos marchan a los grandes hoteles y lugares de ocio modelo "estación de veraneo" y otros eligen la opción de Vama Veche.

Así que, después de la reinstauración del capitalismo, en los años 90, el hecho de que la playa de Vama Veche fuera todavía salvaje, además de que se había dado a conocer como lugar de vacaciones de estudiantes, hizo que los promotores turísticos, ávidos de sacar el máximo beneficio económico posible de la explotación de las playas, empezaran a promocionar el lugar como destino de los que deseaban consumir y cumplir con los deberes turísticos de todo ciudadano de clase media que se precie pero manteniendo una apariencia alternativa y aparentemente ajena al turismo de masas. Lo único que importa es que gasten.

En consecuencia, Vama Veche, antaño poblado de pescadores, sufrió un brutal cambio a través de la construccion de espacios comerciales, hoteles, y de la publicitación del lugar como un lugar para hippies y alternativos varios. Aquí se empezó a celebrar, por ejemplo, el festival de rock llamado Stufstock, a imitación de otros lugares de Occidente, que atrae todos los años a miles de personas dispuestas a gastar como manda el canon capitalista aunque sigan creyéndose diferentes y, de paso, dejar las playas llenas de los desechos propios de la mentalidad consumista.

La perdida de aquel carácter encantador que tenia Vama Veche a principios de los noventa , antes de que los hombres de negocios capitalistas hincaran sus garras sobre la localidad y la infestaran de bares, hoteles, sombrillas y, por supuesto, las iglesias que aprovechando el tirón la ortodoxia construye para sancionar el negocio, ha provocado que se haya, por ejemplo, creado una asociación que intenta parar el desastre, !Salvad Mama Veche!, que hasta ahora ha tenido bastante poco éxito.

El capitalismo hinca sus garras avarientas en todo lo que se pone a su paso. Vama Veche es hoy simplemente un producto turístico para ilusos y autómatas que asumen y repiten como papagayos los condicionamientos impuestos por la ideología capitalista, aunque, y para eso el envoltorio del producto sigue siendo especial, algunos sigan creyéndose el cuento de que es el destino ideal para "alternativos", "buenrrollistas" y "modernos", "cool", etc..., pues en eso se basa la única libertad posible en los regímenes capitalistas: la de poder hacer lo que dios -el sistema- manda de forma aparentemente diferente (como también sucede con las elecciones y el voto, en las que puedes votar a la misma ideología pero con la libertad de elegir entre diferentes cosmetizadas etiquetas).
No faltan las sombrillas, las butacas y los cocteles de importación.

Afortunadamente, aunque el litoral rumano es muy pequeño, gran parte de él esta formado por el delta del Danubio, lugar donde no pueden llegar los coches ni los autobuses, lo que impide de momento que los "turistas" lleguen hasta allí en masa a destrozarlo.

Aquí, en las pocas localidades que existen, en especial Sf. Gheorghe y Sulina, uno tiene que esperar tras llegar en el barco por el Danubio que llegue una carroza a recogerlos, porque no existen taxis, y aunque cada vez llegan mas visitantes (la mayoría, lamentablemente, a practicar eso que llaman "divertirse", que consiste en hacer ruido, ensuciar, y destrozar el entorno), todavía se pueden considerar lugares paradisíacos que, desde aquí, recomiendo a los que busquen la belleza, la tranquilidad, y la naturaleza, en vez de la fiesta, el consumo y la libertad de hacer lo que a uno le de la gana (esa versión mutilada, y asumida por los súbditos del capitalismo, de la libertad para construir un mundo mejor entre todos y sin privilegios).

Sin embargo, y a no ser que cambiemos el sistema y acabemos con la barbarie capitalista, tristemente en unos años ni los lugares más recónditos de las orillas del Mar Negro evitarán salvarse del desastre.

miércoles, 19 de junio de 2013

Comunicado de RBC ante la Jornada Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India (1 de julio de 2013)



COMUNICADO DE LA RED DE BLOGS COMUNISTAS (RBC) ANTE LA JORNADA INTERNACIONAL DE APOYO A LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA (1 de julio de 2013)


El próximo 1 de julio una serie de organizaciones comunistas han convocado una Jornada Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India.

La Red de Blogs Comunistas (RBC) quiere mostrar todo su apoyo a dicha Jornada Internacional así como, en el espíritu y práctica del internacionalismo proletario, su solidaridad revolucionaria y de clase con los obreros y campesinos que, bajo la dirección del Partido Comunista de la India (Maoísta), combaten a día de hoy en la primera línea de la Revolución Mundial.

Mientras muchas fuerzas autodenominadas “comunistas” se obstinan en seguir chapoteando en la charca hedionda de la democracia burguesa y de su legalidad, el combate del PCI (Maoísta) y del Ejército Guerrillero de Liberación Popular (EGLP) constituye un ejemplo de lucha en el que todos los comunistas debemos inspirarnos, del que debemos aprender y que, ineluctablemente, hemos de apoyar.

La Jornada Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India representa, en primer lugar, una oportunidad para difundir la lucha de nuestros camaradas de la India. Nuestra primera labor, al alcance de nuestras fuerzas, es que ni un solo comunista del mundo ignore lo que sucede en las junglas de Chattisgarh o Andhra Pradesh. Hemos de lograr que cada comunista, dondequiera que se encuentre, sienta orgullosamente cada golpe del EGLP contra el estado indio como un paso decidido y triunfante hacia la victoria inexorable, a nivel mundial, del socialismo y el comunismo; y cada revés sufrido en la Guerra Popular en la India, como un recodo que sólo puede salvarse con más firmeza, más temple, más disciplina comunista.

La Jornada del 1 de julio próximo es una oportunidad también para denunciar el carácter fascista de la represión de la llamada “mayor democracia del mundo”. Levantemos nuestras voces y nuestros puños contra la Operación “Green Hunt”, campaña que, al precio de miles de muertos, torturados, detenidos, desplazados, mujeres violadas, etc., no tiene otro fin que llenar los bolsillos de los bandidos imperialistas que saquean el suelo de la India y de sus sanguijuelas locales. ¡Que el imperialismo y sus lacayos indios oigan el grito imparable y atronador del internacionalismo proletario fundiendo en una sola voluntad revolucionaria –la voluntad de comunismo- las junglas y aldeas de Orissa o Jharkhand y las calles de nuestras ciudades y pueblos!            

La Jornada de Apoyo a la Guerra Popular debe ser también, por último, una llamada de atención a nosotros mismos. Bihar y Dandakaranya son un espejo en que mirarnos, una exigencia de unidad y de lucha, contra el enemigo y contra el revisionismo, que nos llega con el ejemplo de los inolvidables camaradas Azad y Kishenji y de tantos y tantos mártires de nuestra clase caídos en el combate por el socialismo y el comunismo. Su ejemplo de lucha y compromiso nos plantea el reto de estar a la altura de los auténticos revolucionarios.


¡VIVA LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA!  
¡VIVA EL PCI (MAOÍSTA)
¡VIVA EL EGLP!
¡QUE LOS ECOS DE LA JORNADA INTERNACIONAL DEL PRÓXIMO 1 DE JULIO RESUENEN EN TODO EL MUNDO EN SEÑAL DE APOYO INQUEBRANTABLE A LA REVOLUCIÓN INDIA!

martes, 18 de junio de 2013

Berlin 1945-Yuri Raizman

La película de Yuri Raizman nos cuenta la batalla final del Ejercito Rojo contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial: la toma de Berlín.

Con imágenes de los archivos cinematográficos alemanes, también desvela los planes fascistas para dominar el mundo (aunque no dice nada, supongo que para no perturbar a los que entonces todavía eran sus aliados, sobre la financiación de estos por parte de las grandes corporaciones norteamericanas, francesas e inglesas).

El documental narra la historia de la última batalla decisiva contra la Alemania fascista, la captura de Berlín y la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas ante el Ejército Rojo y los trabajadores soviéticos.

Fue realmente una pena que los soviéticos creyeran entonces que con la derrota del nazismo se había terminado con el fascismo, en vez de continuar la batalla hasta poner la bandera roja de los trabajadores sobre Lisboa, Madrid o Londres, para acabar así definitivamente con todo rastro de capitalismo en Europa (el agotamiento de la larga SGM y la determinacion de cumplir los acuerdos con las potencias occidentales, algo que estos nunca hubieran respetado -de hecho pactaron en 1934 en Munich con Hitler para intentar echar a los nazis contra la Union Sovietica- harían que con la bandera sobre el Reichtag se diera por zanjada la guerra contra el fascismo).

Sin embargo, hoy está todavia más claro que entonces, para acabar con las serpientes fascistas hay que terminar también con el huevo del cual surgen, el capitalismo.

El documental de Raizman se puede ver a continuación, completo y subtitulado en castellano:


domingo, 16 de junio de 2013

Emperador y Proletario (Mihai Eminescu)

A Mihai Eminescu (1850-1889) hoy se le considera el poeta nacional de Rumania. Por supuesto que la propaganda mediática y cultural del sistema esconde el verdadero carácter del poeta nacido en la Bucovina austriaca a principios del siglo XIX, y luego emigrado a Moldavia. Como se puede ver en uno de sus poemas mas famosos, Emperador y Proletario, traducido por los comunistas españoles Rafael Alberti y María Teresa León, e incluido en una de las mas famosas recopilaciones de poetas revolucionarios y socialistas de la historia,  Asaltar los cielospublicado por el Instituto Cubano del Libro en 1975 en homenaje al triunfo de la Revolución Cubana, la ideología de Eminescu era muy diferente a la del fanático ortodoxismo y la sacralización de la desigualdad social propias de la Rumania neoliberal del siglo XXI.

Eminescu era ateo, muy sensible a la desigualdad social y, por supuesto,crítico ante la religión y el estado, que veía como pilares de dominación de las masas proletarias. Como pregunta en uno de sus versos, "¿Por qué olvidáis que sois el número y la fuerza? Fácilmente podríais repartíos la tierra" , y afirma en otro, "los poderosos viven circundando de leyes su amor y su fortuna; los bienes que robaron les sirven para eso, y para conspirar contra aquellos que sufren uncidos al trabajo para toda la vida".

Entiende la religión como el gran engaño para que los trabajadores se "inclinen con más fuerza ante el yugo" y recomienda, sin pelos en la lengua, "destruid los palacios, los templos que esconden crímenes".

Se trata, pues, de uno de los grandes poemas de la historia de la literatura que denuncian el problema social de la nueva clase que va surgiendo con el desarrollo del capitalismo, los proletarios, y que es sometida por los pocos privilegiados de este sistema a vivir miserablemente, mientras estos llevan una vida de lujos y placeres a costa de la riqueza producida por aquellos.

Eminescu es considerado como un poeta romántico tardío, pero su vida coincide con los comienzos del desarrollo de la idea socialista por toda Europa que, debido a la gran influencia francesa en la entonces naciente unión de los principados de Moldavia y Valaquia, el germen de lo que va a ser, a partir de la decada de los sesenta del siglo XIX, Rumania, va a empezar a prender al norte y al sur del Danubio y a dejar su mayor o menor influencia en artistas y escritores que, como Eminescu, van a empezar a denunciar la explotación a los proletarios, base del enriquecimiento de la oligarquía económica capitalista, y también a recomendarles la solución: la organización y la lucha.

No por otra cosa, tanto Pablo Neruda como Rafael Alberti, dos de los mas grandes poetas del siglo XX y de los mayores representantes de la poesía comprometida y social, se enamoraron y tradujeron los versos de este poeta rumano, y en especial de su poema "Emperador y Proletario" que, sobre todo en su primera parte, está lleno de denuncias contra la ideología y el sistema capitalitas, contra la religión, como opio del pueblo (que dirían Marx y Engels), a la vez que lleno de esperanza en la liberación de las consecuencias del capitalismo naciente, en el cual, como bien sabemos, los trabajadores son reducidos al estado de "bestias de carga" y en el que "todos los millones de riqueza lujosa, que amontonan los ricos oprimiendo a los pobres, salen de los sudores del pueblo esclavo".

Ante eso, clama Eminescu: "Aplastad este orden tan cruel como injusto, que entre ricos y pobres el mundo ha dividido"

Eminescu también fue un hiriente periodista, que no dejo de atacar al nuevo orden capitalista que se iba instaurando en los principados danubianos (Moldavia y Valaquia) y en la naciente Rumania. No obstante, parece que fue demasiado molesto y acabó muriendo muy joven, a los 39 años, tras recibir, según algunos, una herida en la cabeza de origen desconocido.

Por supuesto que Eminescu no era propiamente un intelectual marxista, ideología que todavía estaba en ciernes y que en Rumania apenas estaba dándose a conocer, pero compartía con el marxismo y con los movimientos socialistas recientemente nacidos la capacidad de indignación ante la injusticia, que diría un siglo después el Ché Guevara que nos hace hermanos, el deseo de construcción de un mundo donde ningún hombre explotara a otro, además del convencimiento de que la religión y el falso patriotismo no eran mas que engaños y anzuelos para que los trabajadores se resignaran a su sometimiento y siguieran alimentando a los grandes ladrones de la clase dominante.

Como se ve, y lamentablemente, el mundo no ha cambiado tanto desde la época de Eminescu, ahora que se acaban de cumplir, el pasado 15 de junio, 124 años de su fallecimiento, y las experiencias que lograron o intentaron hacer lo que Eminescu recomendaba, acabaron, en general, salvo algunas excepciones, destruidas y convertidas por la manipulación y la censura en fracaso, criminalizadas por aquellos mismos que el poeta rumano recomendaba en su poema destruir sin dejar rastro alguno, "hasta borrar la huella de los que los imiten".






El texto es del libro citado, Asaltar los cielos

sábado, 15 de junio de 2013

El gobierno neoliberal de Moldova quiere abrir las puertas definitivamente a la colonización del país por la Union Europea

República Moldova y la Unión Europea concluyeron el pasado 12 de junio las negociaciones sobre el denominado por los medios "acuerdo de libre comercio" que, eufemismos aparte, ya sabemos que quiere decir con exactitud: abrir las fronteras de la antigua república soviética a la invasión de productos extranjeros y a la destrucción de los productores autóctonos.
La amenaza de la UE sobrevuela República Moldova

Se trata del desenlace de los persistentes intentos por parte de la Unión Europea de hincar el diente en el mercado interior moldavo, que han sido hasta ahora obstaculizados por los diez años de gobierno del partido todavía más votado por los moldavos, el comunista, y cuyas conversaciones fueron reiniciadas en cuanto la alianza de partidos neoliberales y profascistas (perdón por la redundancia) llegó al poder hace apenas tres años, tras varios intentos de golpe institucional, incluido un ensayo de revolución de colorines dirigida desde Washington y Bruselas, en abril de 2009.

El acuerdo se ratificará, si no lo remedian el pueblo y los trabajadores moldavos, en noviembre de 2013, durante la cumbre de la Asociación Oriental, que tendrá lugar en Vilna (Lituania).Como ha afirmado el diputado Gheorghe Popa, miembro de la Comisión parlamentaria sobre agricultura y militante del Partido Comunista de Republica Moldova, el acuerdo va en detrimento de la economía nacional del país y supone una grave amenaza para los productores agrícolas autóctonos, citado por la agencia OMEGA.

"Para República Moldova, el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y Turquía significa la inundación del mercado interno con productos producidos en estos últimos, y pone en peligro la defensa de los productos autóctonos", ha afirmado el diputado, señalando además que mientras el gobierno hace declaraciones triunfalistas en realidad "se trata de un perjuicio al desarrollo económico nacional del República Moldova"

Por su parte, los portavoces del gobierno neoliberal y sus medios afines intentan hacer creer que el acuerdo abre un gran mercado para los productores autóctonos, el de la Unión Europea, estupidez suprema que se cae por su propio peso cuando se comparan los resultados de acuerdos similares en cualquier país del mundo: la abrumadora superioridad de las importaciones desde los países capitalistas frente al porcentaje de exportaciones de la producción nacional.

Es decir, se trata de la misma estafa de siempre. Mientra para la elite económica local el acuerdo producirá pingues beneficios por comisiones e intermediación de las importaciones, los moldavos se empobrecerán y dependerán cada vez más del gigante europeo. No hace falta mirar muy lejos: Rumania es la mejor experiencia para ver que supone transformar un rico país industrial y agrícola en una colonia donde los productos de la UE no tienen competencia.

Iurie Leanca, el nuevo premier moldavo encantado de
entregar Republica Moldova a los saqueadores europeos
A la vez, como ha afirmado el expresidente del país, Vladimir Voronin, presidente del Partido Comunista de Republica Moldova, el acuerdo cerrara a la vez las puertas a los productos moldavos a sus mayores mercados actuales, el ruso y el ucraniano.

De todos modos, los comunistas moldavos han tenido diez años, en su gobierno desde 2001 hasta 2009, para acabar con el sistema capitalista que se instauró en Republica Moldova tras la separación del país de la Unión Soviética en 1991, y se dedicaron a realizar políticas de corte socialdemócrata, que incluían el acercamiento a la Unión Europea o, incluso, a la organización militar OTAN, por lo que gran parte de la responsabilidad del desastre actual pesa sobre sus espaldas.

Consecuencias como las que sufrirán los trabajadores moldavos con la aplicación de este tratado de libre comercio solo podrán ser evitadas si el Partido Comunista de Republica Moldova, que en sus estatutos  de 2008 incluyo que es "el legal sucesor del Partido Comunista de la Republica Soviética de Moldavia, de sus ideas y tradiciones",  como tal deja de hacer negocios y de tener entre sus filas a mercaderes y arribistas socialdemocratas y reformistas para, en su lugar, dedicarse a organizar a los trabajadores para que estos tomen de nuevo el poder de sus fabricas, sus barrios y, por supuesto, del estado: es decir, para empezar otra vez la construcción del Socialismo en un pais donde el  68% de los habitantes echan de menos la epoca en la que República Moldova era parte de la Unión Soviética.

jueves, 13 de junio de 2013

COMUNICADO DE LA RED DE BLOGS COMUNISTAS (RBC) ANTE LAS PROTESTAS DE LOS TRABAJADORES TURCOS


COMUNICADO DE LA RED DE BLOGS COMUNISTAS (RBC) ANTE LAS PROTESTAS DE LOS TRABAJADORES TURCOS CONTRA EL RÉGIMEN AUTORITARIO CAPITALISTA DE ERDOGAN

Ante los últimos acontecimientos que están aconteciendo en Turquía, con miles de trabajadores turcos en las calles enfrentándose a la policía, la Red de Blogs Comunistas (RBC) desea expresar lo siguiente:

A pesar de que la consigna repetida por los medios de propaganda capitalistas es señalar una protesta ecologista contra la construcción de un centro comercial como la causa principal de los acontecimientos, la realidad es que en Turquía son los trabajadores, en especial los comunistas, los que están a la vanguardia de la actual revuelta y los principales objetivos de la brutal represión policial. El origen y el fondo de la situación actual son las consecuencias de la aplicación por parte del gobierno proimperialista de Erdogan de políticas capitalistas que no hacen más que ahondar y agrandar la herida de las injusticias y desigualdades sistémicas, es decir, la barbarie capitalista.

El hecho de que la protesta se haya originado por un proyecto de remodelación de un parque público muestra la gravedad de la crisis socio-política turca y la corrección de la tesis del camarada Mao de que vivimos en una época en que “una simple chispa puede incendiar la pradera”.

Los trabajadores turcos han salido a la calle para protestar contra eso que los medios de propaganda occidentales definen como floreciente y boyante estado turco, estado salvajemente explotador cuya existencia –asentada en la violencia fascista contra los trabajadores y las nacionalidades minoritarias, como la kurda- no encuentra más justificación que el enriquecimiento de una minoría parásita dominante. No olvidemos que Turquía es miembro de la OTAN y candidato a ingresar, como socio de pleno derecho, en la Europa de los Mercaderes, la Europa de las constantes agresiones contra la clase trabajadora.

Tampoco hay que olvidar que el gobierno títere de Erdogan lleva tiempo convertido en un instrumento de la política imperialista de Estados Unidos, Israel y la Unión Europea en Oriente Medio y Asia Central, así como su apoyo a los terroristas formados y armados por la CIA, el Mossad, y demás agencias de inteligencias del imperialismo que a día de hoy desestabilizan Siria. Que esa política de agresión es patrimonio de Erdogan y su camarilla parásita queda demostrado por las manifestaciones y protestas que los trabajadores turcos vienen protagonizando desde hace meses contra el uso del territorio de Turquía para surtir de armas de la OTAN a las bandas criminales que amenazan a Siria.

Por todo lo anterior, RBC proclama lo siguiente:

Nuestra absoluta solidaridad con el pueblo trabajador turco y nuestro total apoyo a su lucha contra la bárbara explotación capitalista, que hacemos extensivos a todos los pueblos del mundo que luchan contra la dictadura del capital y las políticas de injerencia y saqueo imperialistas.

Nuestra admiración por la dignidad de la lucha de los trabajadores turcos, que deja en evidencia el carácter timorato de iniciativas supuestamente radicales acaecidas en España y otros países de Europa occidental. Ante las dolorosas vueltas a la tuerca de la explotación en que se afana la oligarquía capitalista, los trabajadores turcos demuestran que las banderas del pacifismo y el interclasismo son pura colaboración para el mantenimiento de los parásitos y títeres del imperialismo.

Nuestro apoyo, en fin, a la lucha del pueblo trabajador turco contra el gobierno de Erdogan y el sistema que éste representa, la dictadura capitalista, además de nuestra simpatía por la solidaridad de los comunistas y la clase obrera de Turquía con el pueblo sirio y la defensa de su soberanía nacional frente a la complicidad del gobierno de Erdogan con los terroristas financiados por Israel, Estados Unidos y sus instituciones políticas y militares vasallas, como la UE o la OTAN.

Cuando se acaba de cumplir el 40 aniversario del asesinato del más grande comunista turco, Ibrahim Kaypakkaya, no podemos olvidar a los camaradas que en la actualidad recogieron su testigo y luchan con las armas en la mano contra el fascismo gran turco, TKP/ML-TIKKO, MLKP, Dev Sol, etc.   

RBC está y estará siempre de lado de los trabajadores y los pueblos en lucha contra la explotación de clase y frente al imperialismo en defensa de su soberanía y autodeterminación; RBC está fraternalmente al lado del pueblo trabajador kurdo y saluda y se solidariza con la lucha de los trabajadores turcos, con la de los  comunistas que han salido a la calle para defender los intereses de su clase,  en su lucha contra el régimen de Erdogan y lo que éste representa, es decir, contra la barbarie producida por el capitalismo en Turquía.

¡VIVA EL PUEBLO TRABAJADOR TURCO!
¡VIVA EL COMUNISMO Y ABAJO LA DICTADURA DEL CAPITAL!
¡VIVA LA LUCHA ANTIMPERIALISTA E INTERNACIONALISTA!

lunes, 10 de junio de 2013

Tony Blair, uno de los criminales del Trio de las Azores, en Bucarest.

Uno de los tres protagonistas del criminales de guerra del  "Trío de las Azores", el socialdemócrata y ex-premier británico Tony Blair, uno de los máximos responsables de la destrucción de Irak y de la muerte de millones de iraquíes bajo la falsa justificación de unas supuestas y todavía no halladas armas de destrucción masiva (excusa para hacerse con el control del petróleo iraquí y posicionarse estratégicamente frente a Irán), estuvo ayer domingo dejando sus pisadas sangrientas por las calles de Bucarest.
Blair y Ponta, miserables encarnaciones del timo socialdemócrata

Como no puede ser de otro modo en un país como Rumania, que lleva dos décadas sin huella de soberanía alguna, el susodicho ha sido recibido por el primer ministro rumano, Víctor Ponta, con los brazos abiertos, sin ningún temor o embarazo a mancharse de sangre con el abrazo.

No obstante, el primer ministro rumano también socialdemócrata (la misma ideología hipócrita y mercenaria del genocida británico),Víctor Ponta, es hoy también cómplice y responsable del desastre social que están sufriendo los rumanos desde la reinstauración del fasciocapitalismo en 1990, y de sus crecientes consecuencias en la actualidad, en el marco de una crisis económica que, además de beneficiar enormemente a los mas ricos, acrecienta aun mas la ya habitual crisis social de más de dos décadas que sufren los rumanos.

La reunión de los dos servidores del capital tuvo lugar en la sede del Partido Social Demócrata de Bucarest,  dirigiéndose después ambos a celebrar lo requetebién que van las cosas tanto para sus bolsillos como para los de sus amos, los dueños de las grandes multinacionales, a un restaurante de lujo de la ciudad (sin importarles entretanto un comino, por supuesto, que en Rumania el capitalismo haya tenido entre sus drásticos "grandes éxitos" que el 60% de los rumanos gane apenas 300 euros al mes en un contexto en el que los precios son prácticamente los mismos que en Alemania, que haya más de tres millones exiliados por razones económicas (que no dejan de ser políticas), o que, entre otras muchas catástrofes que han caído sobre los hombros de los trabajadores rumanos, dos de cada cinco niños vivan hundidos en un océano de pobreza.

Y ya que hablamos de Alemania, después de la partida de Tony Blair, Víctor Ponta ha viajado hasta Berlín, suponemos que a rendir pleitesía a Ángela Merkel que, dentro del grupo de interesados y ambiciosos peones y títeres políticos de la oligarquía económica, es la gran capataz de la explotación de obreros que es hoy la Unión Europea.

Ignoramos si Ponta ha realizado genuflexiones físicas ante la canciller alemana, o solo las ha ejecutado económicas y políticas, poniendo, como es habitual desde hace dos décadas en todos los presidentes y primeros ministros rumanos, la soberanía nacional como alfombra para que Merkel se limpie los zapatos, y para que los grandes mafiosos capitalistas, los principales beneficiados del festín de la destrucción y saqueo de la riqueza rumana, se sigan sirviendo de ella para continuar engordando el botín atesorado con la apropiación de la riqueza que debería ser, en justicia, de los que la producen.

Aunque, con la gran ayuda del gran aparato de propaganda de la dictadura del capital, en sus diversas pero aparentes formas de libertad de prensa, estos mismos parásitos de la clase dominante consiguen que lo que hoy se considera oficialmente "justicia" sea controlada, legislada y ejecutada por los mismos a los que al genocidio capitalista, tanto en sus expresiones económicas, como sociales o militares, (como el perpetrado, por ejemplo, por el Trío de la Azores),  lo definen bajo el concepto hipócrita de "humanitario", mientras la lucha de los trabajadores y los pueblos para recuperar lo que es suyo, apoyados en las tan rentables y convenientes ideologias pacifistas y aclasistas, sea criminalizada como  "violencia" o "terrorismo".

domingo, 9 de junio de 2013

Silencio y Grito (Miklós Jancsó)

Miklós Jancsó fue un director de cine húngaro representante del realismo socialista, que fue evolucionando su obra hacia un estilo casi coreográfico. A finales de 1960 realizó sus películas más importantes inspiradas en temas históricos: Los desesperados (1966), Rojos y blancos (1967) y Silencio y grito (1968). Esta última podremos verla subtitulada en español a continuación. Siguió sus investigaciones cinematográficas con Agnus Dei (1970) y la famosa Salmo rojo (1971), realizada únicamente con una docena de planos de secuencia. También rodaría varias películas en Italia entre 1970 y 1976, la más conocida Vicios privados, públicas virtudes (1976). 
 
En Silencio y Grito, la historia se enmarca dentro de la inestabilidad política en el año 1919 tras el final de la Primera Guerra Mundial y el intento de toma del poder por parte de los comunistas. La oligarquía húngara junto a los ejércitos de otras potencias vecinas, aplastarían a los trabajadores, incluso a costa de pérdidas territoriales (ejemplo, Transilvania, que pasaría a manos de los rumanos), a las fuerzas insurgentes, mientras el protagonista, un joven comunista, se oculta en un área rural. 

Un oficial del ejército que está de lado de la oligarquía conoce al joven porque fueron amigos en la infancia. Por eso, oculta al amigo en una pequeña granja, pero el enfrentamiento entre ambos amigos es inevitable...
Precisamente eso es lo que pretende hacer Miklós Jancsó. El interés del director húngaro es penetrar en las manifestaciones psíquicas y físicas del terror, más que en un análisis propiamente político de la época en sí, éste último surge de forma intrínseca en la mente del espectador que tiene un cierto conocimiento del momento histórico que Jancsó está abordando. 

La  película comienza con las imágenes del desfile triunfal de las fuerzas del ejército blanco en Budapest, encabezadas por su líder, el almirante Miklós Horthy, montado en un caballo blanco. He aquí, pues, los triunfadores de la „guerra civil” que habría enfrentado entre 1918 y 1919 a las fuerzas conservadoras frente al Ejército Rojo de la República húngara de los Consejos (soviets), creada por los trabajadores húngaros bajo el liderazgo de Bela Kun al frente del Partido Comunista, tras la derrota de Hungría en la Primera Guerra Mundial.

Recordemos que en Hungría, a la par que en Rusia, se había producido una revolución, normalmente ocultada por la historiografía oficial, especialmente fuera de Hungría, que proclamara en Budapest la Republica de los Consejos (soviets), mientras el Ejercito Rojo Húngaro, el de los trabajadores, intentaba mantener la integridad del territorio húngaro que se disputaban las potencias vencedoras de la PGM. De hecho, y como paso en Rusia, los ejércitos de las potencias imperialistas no dudaron en intervenir para acabar con la revolución, y, por ejemplo, las tropas rumanas se pusieron de lado del fascista Horthy y desfilarían junto a él por la capital húngara tras la victoria contra los trabajadores húngaros (aunque años más tarde, tendrían que renunciar a parte de Transilvania por órdenes de Hitler, que era aliado de la Rumanía de Antonescu y la Hungría del mariscal Horthy.

1 de mayo de 1919, plaza Baross, Budapest. Acuarela de Albert Baky
Para conocer mas sobre la Revolución de los Consejos –Soviets- húngara, se puede consultar la entrada del excelente blog Crónicas Húngaras

No obstante,  como hemos señalado más arriba, Jancsó no sólo pretende introducirnos al periodo histórico en cuestión, sino, además, mostrarnos las relaciones de producción y sus consecuencias políticas, utilizando para ello el método científico-dialéctico.  

Tras la victoria de las tropas prefascistas, se produjo la desbandada de los comunistas que habían sobrevivido, de modo que el nuevo régimen de Horthy desencadenó una brutal represión cuyo único objetivo era instaurar el terror en la sociedad húngara y arrancar de raíz la semilla del comunismo, para así asegurar la pervivencia del orden tradicional y de la dominación de clase. De esta manera se produce la irrupción de las fuerzas de seguridad a lo largo y ancho del país, especialmente en las zonas rurales, donde muchos fugitivos se refugiaron.

El nuevo estado se va a encontrar con que entrar en el mundo campesino suponía entrar en una realidad paralela que se regía por unos patrones de comportamiento muy diferentes a los típicos de Budapest (todo estado moderno se encuentra con un reto similar, algo particularmente visible en la Europa que va del siglo XIX al XX). Por primera vez el estado húngaro muestra su deseo de disciplinar y encuadrar a esa población sometiéndola a estrictas regulaciones, lo cual habla a las claras de su vocación totalitaria y de control administrativo de toda la población, que tan actual sigue siendo en la actualidad capitalista, y que analizara brillantemente el francés Michel Foucault.

Toda la población estaba bajo vigilancia ante la posibilidad de que se oculten entre ellos fugitivos comunistas. La represión era implacable. No obstante, en este caso nos encontramos con una particularidad, y es que el oficial al mando de las actividades represivas, Kémeri, es un viejo amigo de uno de los más buscados comunistas, el joven y apuesto István. Jancsó nos está planteando cómo en las situaciones de guerra civil lo político se mezcla con lo personal y las lamentables consecuencias que se derivan de esta situación.
En cualquier caso, la represión era selectiva y ejemplar, como aviso para aquellos que se atrevieran a levantar su voz contra la nueva autoridad. Llama la atención el modo en que los perseguidos son asesinados, desde la lejanía y con un tiro por la espalda, para que diera la impresión de que se les disparó mientras trataban de huir (muy similar a la Ley de Fugas aplicada en España durante la represión franquista y, y tan en boga contra los supuestos terroristas de la actualidad, que  suelen morir en cruentos tiroteos sin que exista oportunidad alguna de que aclaren si realmente lo son).

Es también interesante ver cómo la policía se encarga de justificar los crímenes de la represión como delitos comunes. Así pues, los campesinos son forzados a inculparse como autores materiales de los hechos haciéndolos dejar las huellas dactilares en los efectos personales de los asesinados y forzándolos a tocar los cadáveres.

Entrada de Horthy en Budapest al frente de las tropas multinacionales
que someterían a los trabajadores húngaros y la República de los Consejos
También hay violencia intimidatoria, lo cual se observa en los tratos vejatorios a los que son sometidos los campesinos, o los abusos de poder llevados a cabo sobre las mujeres por parte de los policías y militares. Este es otro de los mecanismos para extender el terror. Esto lleva a la población rural a huir de los represaliados como si de la peste se tratara, ya que, como uno de los campesinos le recuerda a Kémeri, ellos tienen que seguir con sus vidas.

En definitiva, Jancso hace una descripcion de los esfuerzos del capitalismo, transmutado en fascismo que, como dejo bien claro el poeta común comunista alemán Bertolt Brecht, no es mas que la máxima expresión del primero, por acabar con la amenaza comunista que, tras el triunfo en la Unión Soviética, daba esperanzas a los trabajadores de todo el mundo de derrotar a la clase explotadora y emanciparse, alzándose con el poder político y económico, y que en Hungría se encarno en la Republica de los Consejos, que logro construir durante un año el sueño de los trabajadores, que fue frustrado por el ataque conjunto de la oligarquía local y las potencias capitalistas vecinas, en un marco en el que el terror a la liberación obrera en Europa daría lugar a que los capitalistas se quitaran sus mascaras democráticas para dejar ver su verdadera cara fascista.



La película ha sido tomada del blog La Espina Roja
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...